Marta García enfrentó muchas murallas en su vida económica. Principalmente deudas, muchas injusticias y mucha angustia.
“Me invitaron a participar de la reunión de los lunes. No fue fácil
alcanzar mis objetivos, tuve que perseverar mucho. No importaba lo
difícil que fuera, sabía que Dios tenía un propósito y que las
injusticias se iban a terminar en mi vida. Yo pensaba: “si Dios es justo
tiene que hacer justicia en mi vida”. No fue de la noche a la mañana
que todo cambió, sino que tuve que perseverar, hice votos con Él y
aprendí a confiar.
martes, 15 de octubre de 2013
lunes, 7 de octubre de 2013
Aprendió el secreto de la conquista
Las murallas en la vida de Karina aparecieron en su adolescencia, su
padre perdió la empresa de un día para el otro. “No teníamos ni para
comer, fue desastroso, yo salía a trabajar pero ganaba muy poco”,
cuenta.
Se casó y vivían de un sueldo básico que no les alcanzaba ni para cubrir los gastos de una semana. Ella quería trabajar pero había muchas trabas, no tenía para darles de comer a sus hijos. Había muchísimas murallas en su vida económica. “Cuando comencé a ir a la Universal comencé a luchar para derribarlas. Mi esposo ya concurría, entonces lo acompañaba. Empecé a hacer las cadenas y a confiar, decía, ‘si los demás pueden, yo también, no es posible que viva en la miseria sin poder darles de comer a mis hijos’. Mi esposo seguía trabajando en la fábrica, pero, después de 21 años de trabajo, renunció y nos quedamos en la total dependencia de Dios. Él puso una herrería, fue creciendo, después una tornería y yo puse mi negocio. Así fuimos saliendo de todas las deudas bancarias, de tarjetas de crédito, deudas de todo tipo, porque sacábamos préstamos para comer”, recuerda Karina.
Se casó y vivían de un sueldo básico que no les alcanzaba ni para cubrir los gastos de una semana. Ella quería trabajar pero había muchas trabas, no tenía para darles de comer a sus hijos. Había muchísimas murallas en su vida económica. “Cuando comencé a ir a la Universal comencé a luchar para derribarlas. Mi esposo ya concurría, entonces lo acompañaba. Empecé a hacer las cadenas y a confiar, decía, ‘si los demás pueden, yo también, no es posible que viva en la miseria sin poder darles de comer a mis hijos’. Mi esposo seguía trabajando en la fábrica, pero, después de 21 años de trabajo, renunció y nos quedamos en la total dependencia de Dios. Él puso una herrería, fue creciendo, después una tornería y yo puse mi negocio. Así fuimos saliendo de todas las deudas bancarias, de tarjetas de crédito, deudas de todo tipo, porque sacábamos préstamos para comer”, recuerda Karina.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Conquistó su propio negocio
Cuando comienzan los problemas, parece que no hay solución, entonces
la desesperación se encarga de destruir todo, llegando al extremo de
cometer locuras. Javier se encontraba desempleado, como consecuencia, no
tenía dinero para cubrir sus gastos. Los problemas aumentaban y esto
hacía que todo el tiempo estuviera nervioso. Se encontraba en la miseria
y no encontraba una manera de salir adelante. La presión de esta
situación lo llevó a la delincuencia, por ese motivo estuvo preso. El
tiempo pasó y Javier tuvo la oportunidad de acercarse a la Universal.
lunes, 23 de septiembre de 2013
“Tuve una oportunidad y manifesté la fe”
Valentín tenía una deuda de $ 120 000, ganaba $ 3000 al mes que solo
le alcanzaban para pagar los intereses. “No me alcanzaba para comer ni
para viajar a trabajar. Llegué al límite de colarme en el tren porque no
podía pagar el boleto”, recuerda.
lunes, 16 de septiembre de 2013
“De la miseria a las conquistas”
Cuando el infortunio golpea a la puerta, lo hace brutalmente, en ese
momento la estabilidad alcanzada tambalea y el futuro se vuelve algo
incierto. Ana Noemí se encontraba enfrentando exactamente esa situación
cuando llegó a la Universal. Inmersa en un estado depresivo, pasaba sus
noches con insomnio. Había perdido las ganas de vivir y se encontraba en
la miseria. En su vida habían sucedido una serie de hechos que le
habían quitado la esperanza de un mañana mejor: fundió el taller que
tenían, su madre falleció, se separó de su esposo, y le empezó a gustar
la vida nocturna en los boliches.
lunes, 2 de septiembre de 2013
De empleado a comerciante
Si bien José contaba con los medios para que su situación económica
fuera estable y próspera, su realidad era otra, estaba trabado y pasando
necesidades que lo llevaron a sentirse frustrado. Pero, a partir del
momento en que decidió probar a Dios, pudo ver Su grandeza en la vida de
calidad que pasó a disfrutar junto a su familia.
“Económicamente estaba mal porque aunque era propietario de un camión y trabajaba para una buena empresa, cuando llegaba el momento de cobrar los cheques, no tenían fondos. Se me atrasaban las cargas sociales, el seguro y las cuentas corrientes del combustible.
“Económicamente estaba mal porque aunque era propietario de un camión y trabajaba para una buena empresa, cuando llegaba el momento de cobrar los cheques, no tenían fondos. Se me atrasaban las cargas sociales, el seguro y las cuentas corrientes del combustible.
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